Tengo un niño celíaco de 7 años que no asume bien su enfermedad, dice que no quiere ser diferente y no me deja que explique a las madres de sus compañeros de clase, cuando organizan un cumpleaños, que tipo de alimentos puede tomar. Ha dejado de invitar a sus amigos y tampoco quiere ir a otros cumpleaños. No se como puedo ayudarle.
Respuesta:Me parece muy buena tu disposición a "ayudarle" y no a imponerle ninguna cosa que tú quieres para él. En el proceso de individuación que está viviendo ve que el hecho de ser diferente puede causarle problemas y provocar un cierto rechazo en los demás. Pero debemos darle la importancia justa a su situación y hacerle ver que todos los niños son "especiales" porque cada uno tiene sus propias necesidades: Algunos llevan gafas para poder ver mejor, otros necesitan apoyo escolar porque tienen déficits de aprendizaje, algunos son diabéticos y necesitan insulina para poder vivir, etc. y él necesita hacer una dieta especial porque su tripa no tolera bien una proteína de la comida. Eso no significa que no pueda comer lo que los demás comen, porque hoy en día ya existen alimentos sin gluten similares a los que tienen y porque también puede comer los alimentos de los demás, pero eso le va a hacer mucho daño. Estaría bien que estuviera en contacto con otros niños celiacos para que vea que llevar una dieta no es algo diferencial y que muchos niños lo hacen, y no pasa nada. Y si se pudiera, decirle lo que les ha pasado cuando no han respetado esa dieta, lo que reforzará la necesidad de seguir la dieta. Debes intentar no caer en trasladarle tu ansiedad al niño porque cumpla la dieta o porque, de lo contrario, pueda caer enfermo, porque así sólo conseguimos que él recoja esa ansiedad y entramos en un círculo que no va a ningún lado. En estas etapas de infancia debemos comenzar a fomentar la confianza y autonomía en él, sabiendo que cometerá errores pero que lo más importante es siempre aprender de ellos y reponerse. Si toma una decisión (no invitar a sus amigos al cumpleaños, por ejemplo) debemos entender el por qué y hacerle que reflexione, nunca imponerle que la mejor decisión es la contraria a la que ha tomado. Es su decisión y tendrá sus razones. Además, en el caso de que no quiera invitar a su cumple a los amigos, podemos optar por tomar una alternativa original y organizar un cumpleaños en el que comer no sea imprescindible, porque se pueden hacer muchas cosas (ir a un parque infantil, hacer una excursión, organizar una tarde de juegos...) que supongan compartir momentos con sus amigos, que es al fin y al cabo el objetivo la celebración del cumpleaños. En cuanto a explicar a las madres los alimentos que puede o no comer en el caso de que vaya a un cumpleaños de otros amigos o simplemente vaya a pasar la tarde a casa de un amigo, debemos intentar no hacerle delante de él si eso le molesta, aunque sin ánimo tampoco de hacerlo de manera "oculta". En todas las cosas que hagamos sobre él debemos explicarle el por qué de manera clara y concreta, porque esto hará que él asocie vuestras conductas a una causa y coherencia. Repito que el entendimiento y la comprensión sobre el problema debe ser el primer paso para resolver cualquier tipo de problema con los niños y preguntarnos el por qué es imprescindible si queremos darle una buena solución. Ánimo que seguro que todo se resuelve.
Mi hija de 12 años, que hasta ahora era muy responsable con su dieta, ha empezado a saltársela. Sobre todo cuando sale los fines de semana con sus amigas no quiere llevarse la chiquilista y compra golosinas de marcas que no vienen en el libro. Cuando hablo con ella para saber el motivo de actuar así se enfurruña y no sacamos nada en claro. ¿Qué puedo hacer?
Respuesta:Primero de todo debemos tener en cuenta la situación de tu hija: Es una adolescente de 12 años que se siente diferente a sus amigas en un momento de la vida en el que el grupo de amigos es fundamental y que, además, comienza la época del oposicionismo por naturaleza, de poner en tela de juicio las normas y de crear su propia personalidad, de diferenciarse de los demás. Es natural que tu hija se oponga a seguir la dieta, porque eso restringe significativamente su vida social, porque le hace llamar la atención sobre los demás y ella no quiere ser rechazada por los demás, y mucho menos por sus propios amigos. Pero por otro lado tenemos una conducta de riesgo que, en el caso de la EC, es muy idiosincrásico, ya que a menudo el hecho de saltarse la dieta en un momento determinado puede pasar desapercibido y no resultar en ningún síntoma (no al menos a corto plazo), lo que dificulta más "convencer" a tu hija de que esa conducta tiene un riesgo, a diferencia de otras conductas de riesgo que también son típicas en la adolescencia pero que tienen consecuencias más inmediatas (como el sexo sin protección, el consumo de drogas, etc.). Por tanto, debes intentar acercarte a tu hija, valerte de esa relación tan cercana que hasta ahora seguro que teníais (o delegar esta función en el miembro familiar con el que más confianza tenga). Pero debes, antes que nada, entenderla y hacerle ver ese entendimiento sincero y honesto, poniéndote en su lugar. Desde esa empatía infórmale sobre los riesgos y consecuencias que su conducta puede tener a corto, medio y largo plazo, mostrándole nuestra confianza en que es una chica responsable. Y si sabemos que está saltándose la dieta y aparece algún síntoma, debemos informarle (que no necesariamente regañarle) de que éste puede ser debido a que se la ha saltado. Tened en cuenta que es una etapa que, antes o después, la mayoría de celiacos pasan. Debemos ser optimistas y pensar que es temporal y que debemos estar a su lado para ayudarle en todo lo que necesite para que sienta que confiamos en ella, que puede ser una persona autónoma y que puede hablar con vosotros siempre que quiera sin que se le vaya a regañar por errores que haya cometido, sino escuchándole y entendiendo el por qué de que los cometa. No desesperéis, porque la adolescencia, aunque es una época llena de vaivenes, tiene sus cosas positivas y supone ver cómo vuestra hija transciende desde la niñez hacia la adultez. Si aún así no conseguís solucionar el problema, os recomiendo que consultéis con un profesional para que os ayude de manera personalizada.